Cuando una empresa quiere un taller de IA para su equipo, la primera conversación casi siempre se va a la fecha y al precio. Son cosas que hay que resolver, claro, pero con eso solo todavía no sabes si el taller va a servir. Con el tiempo me fui quedando con unas preguntas que sí ayudan a decidir, y te las comparto por si estás del lado de quien contrata: en recursos humanos o en capacitación, o si diriges un área y quieres que tu gente aprenda a usar bien estas herramientas.
¿Con qué tareas va a trabajar el grupo?
Un taller puede enseñarte qué hace cada herramienta o puede enseñarte a resolver tu trabajo del día a día con ellas. Suenan parecido, pero la gente se lleva cosas muy distintas. Yo preguntaría si quien da el taller va a pedirte, antes de la sesión, ejemplos de lo que tu equipo hace en realidad, como los reportes que arman cada semana o los correos que le contestan a clientes. Si todo se trabaja con ejemplos de manual, las personas se van sabiendo que la herramienta existe, pero sin saber qué hacer con ella el lunes.
Para prepararlo, en mi experiencia, sirve platicar primero con los líderes para entender qué necesitan. Y si hay poco tiempo, una herramienta como Forms nos puede ayudar como primer nivel de acercamiento.
¿Qué nivel tiene el grupo?
En un mismo equipo suele haber quien ya usa estas herramientas todos los días y quien nunca las ha abierto. Si el taller les habla a todos igual, a unos los aburre y a otros los pierde. Por eso me gusta preguntar cómo lo resuelven: si arman grupos por nivel o por área, si hay una sesión aparte para quienes dirigen equipos y si los ejercicios tienen una versión sencilla y otra para quien ya va más adelantado.
¿Con qué herramientas se va a practicar?
Lo que más sirve es practicar con las herramientas que tu empresa ya permite y paga. Si tienen licencias de Microsoft 365 Copilot, de poco sirve que el taller se haga con otra herramienta que después nadie va a poder usar en el trabajo. Y si el taller usa otra, que haya una razón y que te la expliquen.
Hay algo más que conviene dejar claro desde el principio: qué información sí se puede escribir en esas herramientas y cuál no, según las reglas de tu empresa. Un buen taller empieza por ahí, antes de cualquier práctica. Si nadie toca el tema, pregúntalo tú.
¿Cuánto tiempo es la práctica?
Una cosa es que te expliquen cómo se hace algo y otra es hacerlo tú. Eso último es lo que cambia lo que la gente hace en su trabajo. Pregunta cuántos minutos de cada sesión la gente pasa escribiendo y probando, y cuántos escuchando. No hay una proporción que sirva para todos los grupos, pero si casi todo el tiempo es escuchar, sería raro esperar que algo cambie.
¿Qué pasa después del taller?
Es la pregunta que más se olvida. Una sola sesión despierta el interés, pero el hábito se forma en las semanas siguientes, cuando a alguien le surge una duda real o un resultado no sale como esperaba. Yo preguntaría si habrá una sesión de seguimiento unas semanas después, si la gente tendrá materiales a los que pueda volver y a quién le escribirá cuando se atore. Si el taller termina ese mismo día, tampoco pasa nada, pero conviene saberlo desde el inicio para que la empresa decida cómo darle continuidad por dentro.
¿Cómo van a saber si funcionó?
La encuesta de satisfacción te dice si el taller les gustó, pero no si cambió algo en su trabajo. Ayuda más ponerse de acuerdo antes sobre qué tareas esperas que se hagan distinto, y revisarlo unas semanas después: cuántas personas ya usan la herramienta en esas tareas, qué se está haciendo en menos tiempo y qué sigue igual. Pídele a quien imparte el taller que te ayude a definir eso desde el principio. Si no sabe qué responderte, ya es una pista.
¿Quién lo imparte y qué ha hecho antes?
Pide ver un ejemplo de los materiales o de una sesión parecida, no solo el currículum. Me parece importante que la persona haya trabajado con equipos que no son técnicos y que sepa enseñar a adultos además de conocer las herramientas, porque son dos cosas distintas. Y pregunta en qué idioma y con qué contexto será: los ejemplos de México o de Latinoamérica, y de tu industria, ayudan más que casos traducidos.
Promesas que me harían preguntar más
Hay dos que me hacen dudar. Una es cuando prometen resultados exactos, como ahorrar cierto porcentaje de tiempo, sin conocer todavía las tareas de tu equipo. La otra es un taller único de dos horas para toda la empresa, con todos los niveles y todas las áreas juntas.
Esto es lo que yo preguntaría si estuviera del otro lado. Si estás pensando en un taller para tu equipo y quieres revisar estas preguntas con tu caso, escríbeme y lo platicamos.
¿Hablamos de tu equipo?
Cuéntame qué tareas quieres mejorar y vemos cómo sería un taller para tu caso.